El Patek Philippe de John Lennon. «The Long and Winding Road».

Publicado el: 07/07/2026|9 minutos de lectura|

La relojería es una disciplina tremendamente transversal que, al igual que otras artes, trasciende mucho más allá de lo puramente pragmático e incluso perceptible. Véase la música, una manifestación aparentemente accesoria pero capaz de elevar el espíritu de quien la compone y escucha hasta límites insospechados. Con un cierto paralelismo, al igual que en la relojería, la música también ha encumbrado figuras icónicas cuyo legado ha roto la barrera del sonido hasta alcanzar una cota inmortal. Es por ese motivo que este artículo aunará ambos universos mediante un nexo común: el Patek Philippe de John Lennon.

John Lennon. Across the Universe.

La historia de la música del siglo XX está cargada de figuras legendarias: Michael Jackson, Frank Sinatra, Freddie Mercury o Elvis Presley. Sin embargo, pocas perduran en el ideario popular como la figura de John Winston Lennon. Nacido el 9 de octubre de 1940 en Liverpool, en pleno asedio alemán sobre Gran Bretaña, Lennon creció en la periferia obrera de una ciudad que olía a carbón y a Atlántico. Desde pequeño estuvo ligado a la música, pues su madre Julia le enseñó a tocar el banjo. Sin embargo, ella murió trágicamente atropellada por un coche de policía cuando John tenía tan solo dieciséis años, momento a partir del cual se crió con su tía Mimi, encontrando en la guitarra y en la música la vía de escape que acabaría encumbrándolo al Olimpo de la música.

El resto, como suele decirse, es historia. John lideró la banda The Beatles, aquella que transformó la cultura occidental —no solo musical— desde las entrañas del Cavern Club en Mathew Street hasta los tejados de Londres. Pero Lennon siempre fue algo más que la mitad compositora del tándem con Paul McCartney: fue un activista, un provocador y a la vez pacifista capaz de convocar multitudes. Especialmente con temas como Imagine (1971), acabó consagrándose como el poeta de toda una generación alineada con alcanzar un mundo diferente.

Todo ello hace de Lennon una figura de un magnetismo cultural casi imposible de calcular. Y todo ello, en última instancia, es la razón por la que su reloj de pulsera de oro amarillo, discreto y sin pretensiones aparentes, se ha convertido en una de las piezas más buscadas de la historia de la relojería.

Patek Philippe ref. 2499. Every little thing.

Patek Philippe ref. 2499 © GQ

La referencia 2499 no es una cualquiera. En 1980 era la referencia más compleja y codiciada de la manufactura ginebrina, sucesora directa de la legendaria ref. 1518 —el primer cronógrafo de calendario perpetuo fabricado en serie en la historia—.

El 2499 fue presentado por Patek Philippe en 1951 y permaneció en producción hasta 1985. Un periodo aparentemente longevo, pero en el que la manufactura únicamente fabricó 349 ejemplares en total. Un número que resulta casi absurdo: visto desde otra perspectiva, supone una producción de apenas 10 relojes al año. Más que un reloj de lujo, se trataba de una obra de arte diseñada para la cúspide de la élite.

En primera instancia parece una pieza sobria y elegante, pero realmente se trata de una maravilla técnica. Monta un calibre Valjoux 13, modificación propia del calibre 13-130 Q: un movimiento de carga manual con 23 rubíes, frecuencia de 18.000 alternaciones por hora (2,5 Hz) y una autonomía cercana a las 45 horas. Una base sobre la que Patek Philippe levantó una arquitectura realmente compleja para los años 50.

Nos encontramos ante un cronógrafo de dos pulsadores dentro de una caja de oro amarillo de 18 quilates y 37,5 milímetros de diámetro —medidas contenidas en la actualidad, pero generosas para la época—. Su esfera plateada actúa como lienzo para articular su diseño tricompax: la subesfera de las 3 horas cuantifica intervalos de 30 minutos, mientras que la de las 9 horas mide los segundos.

Sin embargo, esta pieza va mucho más allá de un simple cronógrafo. Se trata de un calendario perpetuo dominado por una subesfera —alojada entre las 5 y las 7 horas— que actúa como indicador de fase lunar e indicador de la fecha del mes. La complicación se completa con las ventanas de día de la semana y mes alojadas sobre la firma de la marca. Aunque falta un detalle: el mecanismo de este 2499 es capaz de distinguir de manera autónoma los meses de 28, 29, 30 y 31 días —incluyendo los años bisiestos—. Eso no solo constituye una innovación técnica difícil de concebir, sino una cualidad que libera el dial y ofrece una estética simétrica y elegante junto a una lectura clara y directa. Magnífico.

En concreto, la pieza de Lennon pertenece a la cuarta y última serie del modelo, producida a partir de 1978. Una versión reconocible por sus botones del cronógrafo redondos, los índices en bastón aplicados y, sobre todo, el cristal de zafiro que sustituyó definitivamente al acrílico de series anteriores. Una referencia que riza el rizo hasta rozar la perfección.

El regalo. “Here, there and Everywhere”

John Lennon y Yoko Ono © Milenio

Inscripción © I FN Love Watches

Suelo creer que, entre la variedad de cualquier coleccionista, cada uno tiene su reloj: esa pieza que no se diseñó pensando en ti, pero que por azares del destino se ha cruzado en tu camino hasta el punto de adaptarse como un guante a tu personalidad y definirte como persona.

El Patek Philippe ref. 2499 no es un reloj que se escoge al azar. Era octubre de 1980: John cumplía 40 años y, tras un silencio discográfico de cinco años, acababa de grabar Double Fantasy, cuyo primer sencillo, (Just Like) Starting Over, llevaba pocas semanas en las tiendas. Había vuelto. The King is back.

Para celebrarlo, su pareja Yoko Ono decidió visitar el Tiffany & Co. de Nueva York para regalarle este Patek Philippe valorado en 25.000 dólares de la época. Un regalo de cumpleaños nada convencional, con un reloj a la altura y un valor sentimental inigualable. Yoko mandó grabar en la trasera de la caja una inscripción que hoy resulta desgarradora en su belleza involuntaria: «(Just Like) Starting Over. Love Yoko. 10-9-1980. N.Y.C.» Una dedicatoria que tomaba el título de la canción hasta convertirla en una declaración personal. La promesa de un nuevo comienzo esperanzador que, caprichos del destino, acabaría tornándose en pesadilla.

El 8 de diciembre de 1980, John Lennon regresaba al edificio Dakota de Manhattan tras una sesión de grabación. Eran las 22:50 cuando Mark David Chapman, un fan que llevaba horas esperando en la entrada, disparó cinco balas a bocajarro —cuatro le alcanzaron—. Poco después murió en el Hospital Roosevelt, llevando consigo el Patek Philippe que Yoko le había regalado.

El robo. You never give me your money.

Mark David Chapman © Wikipedia

Altar en memoria de John Lennon © BBC

Tras el asesinato, el reloj fue inventariado como parte del patrimonio de Lennon y guardado en una habitación del apartamento del Dakota. Yoko Ono no se lo llevó consigo; la pieza permaneció en silencio durante años, entre otras muchas pertenencias de John.

Sin embargo, décadas más tarde y gracias a los documentos de un proceso judicial, el robo del reloj salió a la luz. Lo que inicialmente surgió como una relación laboral entre Yoko y su chófer —entre 1995 y 2006— concluyó con un intento de extorsión: el conductor, de origen turco, sustrajo el reloj junto a 86 objetos que pertenecieron a Lennon.

Presuntamente, en 2010, el chófer entregó el Patek —junto con el resto del alijo— a un intermediario, comenzando un periplo que pasó por varias manos en Turquía hasta llegar a una casa de subastas alemana. En marzo de 2014, un coleccionista italiano residente en Hong Kong se hizo con la pieza, previo pago de 600.000 euros. Inicialmente ignoró su procedencia, pero la curiosa inscripción de este 2499 acabó delatándola.

El nuevo dueño contactó con Yoko Ono, ajena al robo, desencadenando una batalla legal que duraría una década. El coleccionista argumentó la legitimidad de su compra frente a la oposición de Ono. Finalmente, los tribunales suizos fallaron en su contra en 2022 y 2023. En noviembre de 2024, el Tribunal Supremo Federal de Suiza emitió sentencia definitiva: el reloj pertenece a Yoko Ono. El chófer fue identificado como el ladrón original y el Patek Philippe de John Lennon había vuelto a su sitio.

Yoko Ono junto a su chófer © GETTY

La opinión de Ismael (@ismaeljlara)

Aquellas piezas que entrañan un valor sentimental, más allá de lo puramente técnico, resultan difíciles de cuantificar. Si a eso le sumamos que perteneció a una figura icónica y que la llevó consigo en el momento de su trágica muerte, solo podemos llegar a una conclusión: ¿cuánto vale lo que no tiene precio?

En relojería existe un concepto que los anglosajones denominan provenance —procedencia— y que en el mercado del coleccionismo funciona como un multiplicador de valor casi ilimitado. Por ejemplo, el Rolex Daytona de Paul Newman —un reloj objetivamente inferior a nivel técnico— se subastó en 2017 por 17,75 millones de dólares. No por la pieza en sí, sino por la persona que la llevó. Si nos ceñimos al 2499, Phillips Hong Kong registró recientemente una cifra récord en mayo de 2026: 10,25 millones de dólares. Partiendo de esa base, una hipotética venta del reloj de John Lennon dejaría en evidencia a cualquier otra pieza. Sin lugar a dudas, la subasta del siglo.

No obstante, me gustaría concluir con una reflexión personal. No debemos quedarnos únicamente con el valor económico ni siquiera con el componente técnico; debemos ir más allá. Como bien atestigua la inscripción trasera, este reloj es una prueba fehaciente del vínculo entre una de las parejas con mayor trascendencia en la cultura pop reciente. Una pieza que conmemoraba un cumpleaños, pero que realmente era una declaración de intenciones: el símbolo de la resurrección del artista, el inicio de una nueva aventura después de la tormenta. La esperanza de un futuro prometedor que, caprichos del destino, acabó resolviéndose como la peor tragedia escrita.

Especificaciones Técnicas

Marca:  Patek Philippe
Modelo:  Ref. 2499/100
Caja:  Oro amarillo 18 quilates
Medidas:  37,5 mm
Cristal:  Zafiro
Trasera:  Inscripción: "(JUST LIKE) STARTING OVER / LOVE YOKO / 10·9·1980 / N.Y.C."
Movimiento:  Calibre Valjoux cal. 13-130
Precio:  25.000 USD (en 1980)

Ismaeljlara

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