
Nuevo Tudor Black Bay Chrono 39. La revolución del “Bumblebee”.
Dentro de la tradición de Tudor, su familia Black Bay Chrono lleva varios años siguiendo una estrategia tan arriesgada como exitosa. Sobre la arquitectura del modelo de referencia de 41 milímetros, ha ofrecido versiones coloridas y desenfadas con esferas turquesas y rosas, una fórmula muy bien acogida por el público. Sin embargo, el nuevo Chrono 39 amarillo viene a revolucionar el catálogo: una actualización que no solo renueva la paleta de colores, sino que introduce una reducción de caja dispuesta a liderar el futuro de la familia por completo.
Tudor demuestra que menos, es más.
Desde su debut en 2017, el Black Bay Chrono ya marcó un punto de inflexión, dando un paso adelante en acabados y materiales con un denominador común: su caja de 41 milímetros. Si bien ha habido alguna excepción —véase la edición de 42 milímetros en fibra de carbono forjado—, el gran público reclamaba un cambio.
Este nuevo Black Bay Chrono, referencia 79310N y recién bautizado como Bumblebee, cumple la voluntad de muchos consumidores: la caja se reduce a 39 milímetros. Una disminución que no viene sola, pues el grosor también se reduce, pasando de 14,2 a 13,1 milímetros. Y hay otro cambio que no es menor, ya que en ocasiones es la medida más determinante en muñeca: la distancia entre asas se recorta de 49,9 a 47 milímetros.
A priori pueden parecer cifras insignificantes, pero la suma de todas ellas le confiere un aspecto completamente renovado. No solo es más pequeño, sino también más delgado y fácil de llevar en muñecas de cualquier tamaño, un aspecto del que más adolecía el modelo anterior. El reloj sigue manteniendo su presencia, pero dentro de un canon más estilizado que se adapta a cualquier usuario, incluido un servidor.
Bumblebee. Cuando el amarillo sí funciona en un dial.
Más allá de la novedad tangible, lo que más resalta en el nuevo Black Bay Chrono es su color amarillo, uno que quizás nadie esperaba, pero con el que la marca ya había experimentado en su modelo de fibra de carbono. En este caso, la referencia 79310N se ha bautizado extraoficialmente como Bumblebee.
Por razones obvias —aludiendo a uno de los personajes de la saga Transformers—, el dial de este nuevo Tudor se concibe como un lienzo bícromo entre el amarillo y el negro. En concreto, opta por una tonalidad amarillo mate que, contra todo pronóstico, se antoja más llevadera de lo que cabría presuponer. El hecho de que renuncie a un efecto de rayos de sol, ahumado o cualquier patrón geométrico le otorga cierta sencillez dentro de lo atrevido que es.
En parte, creo que este equilibrio se debe a su diseño bicompax, en el que predominan dos subesferas de color negro para los minutos y los segundos —ubicadas a las 3 y 9 horas respectivamente—. A diferencia de sus hermanos, el subcontador izquierdo pasa de marcar 15/30/45/60 a un esquema más limpio de 20/40/60. Eso, sumado al bisel negro y al contorno de los índices aplicados cargados de Super-LumiNova, le confiere cierta unidad que contrarresta y, en cierta forma, equilibra el dial amarillo. Todo sin olvidar el detalle en rojo en la punta de la icónica aguja del segundero, de tipo snowflake, ni la leyenda que evidencia su resistencia al agua de hasta 200 metros.
Contra todo pronóstico, este nuevo dial abandona la paleta pastel del turquesa y el rosa de sus hermanos por un color a priori más llamativo, pero que a mi juicio resulta más limpio y legible.
Nueva identidad, misma calidad.
Esta renovación del Tudor Black Bay Chrono supone un cambio verdaderamente refrescante. Sin embargo, no podemos dejar de mencionar las especificaciones técnicas que lo han convertido en uno de los cronógrafos de referencia en su segmento de precio: 6.200 euros.
En su interior monta el mismo calibre MT5813 que sus hermanos mayores, un movimiento automático basado en la arquitectura del Breitling B01, con espiral de silicio y certificación COSC que garantiza una precisión de -2/+4 segundos diarios. Unos parámetros más que interesantes que se complementan con 28.800 alternancias por hora y una generosa reserva de marcha de hasta 70 horas. En definitiva, un mecanismo de calidad al que poco se le puede pedir y que demuestra que, cuando algo funciona, es mejor no tocarlo.
Esa misma calidad se traslada, de manera consecuente, al exterior. La construcción del modelo mantiene la robustez y los acabados de siempre. Buen ejemplo de ello es el bisel —en este caso más fino y con inserto de aluminio anodizado—, los pulsadores roscados, ligeramente redimensionados en consonancia con el nuevo tamaño, y el escudo de la marca, que se impone a la mítica rosa Tudor en la corona. Ese nivel de acabados recala también en un brazalete de tres eslabones cepillados y no remachados, que se completa con su característica estrella: el microajuste T-Fit, un sistema ya presente en varios modelos de la marca que asegura un ajuste perfecto en la muñeca de cualquier usuario.
La opinión de Ismael (@ismaeljlara)
Este nuevo Tudor supone una gran actualización dentro del catálogo de la marca. Si bien es cierto que está recibiendo los titulares que merece, se trata de una verdadera declaración de intenciones. Es una prueba fehaciente de que el Black Bay Chrono era un producto casi perfecto y de que Tudor ha logrado redondearlo escuchando las peticiones de sus seguidores.
Sí, el nuevo color es una incorporación que se celebra dentro de la familia, pero los cambios y las novedades van muchísimo más allá. Es la consolidación de un modelo que ha encontrado su mayor virtud en la contención, con un tamaño reducido y más delgado dispuesto a enamorar a esos clientes potenciales que se mantenían reacios.
En definitiva, un paso valiente pero muy bien ejecutado, que se antoja determinante y que ojalá perdure. Me arriesgo a afirmar, sin temor a equivocarme, que todos querríamos ver esta nueva talla con un dial blanco o negro. Excepción puntual o inicio de una nueva era para la familia Black Bay Chrono, lo cierto es que augura un futuro esperanzador.
Especificaciones Técnicas

Ismaeljlara
«El conocimiento es la única riqueza que se puede transmitir sin empobrecerse». Entre la historia, el arte y la pasión relojera. ¡Ahora en Estrase!








