
Churchill, Rolex y un regalo para la historia
La historia de la relojería está repleta de episodios que trascienden lo material para convertirse en auténticos hitos atemporales. Uno de los más significativos es el regalo que Hans Wilsdorf, fundador de Rolex, hizo en 1948 a Sir Winston Churchill, el cronómetro número 100.000 de la firma.
¿Por qué Winston Churchill?
Aunque hoy Rolex sea sinónimo de relojería suiza, la marca se fundó en Londres en 1905 hasta que finalmente se trasladó a Ginebra en 1919. Este origen británico generó un vínculo histórico que resulta clave para entender el contexto del obsequio. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, Churchill —ya ex primer ministro— representaba la resistencia y la punta de lanza de la reconstrucción moral de Europa.
Esos valores encajaban a la perfección con la narrativa de fiabilidad y liderazgo que la marca llevaba años persiguiendo, de manera que ambas figuras quedaron ligadas para la historia. Cabe destacar que Churchill no fue un acérrimo coleccionista de relojes, pero sí que demostró cierto interés con piezas icónicas como el Breguet Nº 765.
De tal manera, quedó demostrado que el gesto de Wilsdorf no respondía a intereses comerciales ni acuerdos publicitarios. Fue un acto genuino de admiración y gratitud, algo difícil de concebir en la actualidad, en un mundo dominado por el marketing y las estrategias de imagen.
El reloj elegido: un Datejust único
La elección no fue casual, y es que la pieza debía estar a la altura de su destinatario. No se trataba de ofrecer un modelo especialmente complejo o costoso, sino uno simbólico, limitado y con valor histórico.
Durante la primera mitad del siglo XX, la certificación cronométrica suponía uno de los mayores desafíos técnicos, resultando un proceso exigente y costoso. Sin embargo, Rolex logró dominar esta faceta hasta convertirla en una de sus señas de identidad. Por ello, la casa reservó el cronómetro número 100.000 para Sir Winston Churchill, coincidiendo con el modelo más emblemático del momento, el Datejust (ref. 4467). Lanzado en 1945 con motivo del 40 aniversario de la marca, desde su concepción estaba destinado a convertirse en uno de los buques insignia y pilares comerciales de Rolex hasta la actualidad.
Por aquel entonces, la pieza carecía de algunas de las señas de identidad del modelo vigente. Sus índices y manecillas puntiagudas difieren de los bastones implementados en la actualidad. Ausencias como la del cyclops —pequeña lupa introducida en 1953 con la referencia 6305 para aumentar el tamaño de la ventana de fecha–, dificultan la lectura. Sin embargo, tiene todos los elementos necesarios que mantienen la esencia del Datejust. Caja oyster con corona roscada, brazalete jubilee, bisel estriado y fecha. De esa manera se genera una conexión entre pasado y presente que lo mantiene tan vivo como atemporal.
Una configuración muy personal
El 18 de junio de 1947, Churchill recibió una carta procedente de Suiza en la que Wilsdorf le ofrecía formalmente la pieza. En la carta, le invitaba a especificar los detalles que deseara para la pieza, a lo que el ex primer ministro respondió el 11 de julio de 1947 con instrucciones precisas:
“Me gustaría que la caja de oro fuera de color rosa. La circunferencia de mi muñeca es de 7.5 pulgadas. Me gustaría que grabaran mi escudo de armas en el reverso del reloj, y adjunto una copia del mismo”.
Este intercambio de correspondencia le da a la pieza un valor añadido, ya que establece y refuerza un vínculo entre emisor y receptor. De esa forma se trata de la confirmación de que no era una pieza más del catálogo, sino un ejemplar configurado expresamente por su destinatario. Un reloj 1/1 que trasciende todo tipo de precio y complicación, únicamente redunda en su historia y exclusividad.
La entrega
El 4 de septiembre de 1948, tras meses intercambiando correspondencia, Winston Churchill recibió su ansiado reloj. Días después, su secretario envió una carta de agradecimiento a Hans Wilsdorf en la que describía la pieza como “un continuo placer, un trabajo admirable”. Una expresión sobria y concisa que reflejaba la elegancia y templanza del británico.
La opinión de Ismael (@itscrownguard)
En la actualidad se desconoce la frecuencia con la que utilizó este reloj, incluso el paradero del mismo a día de hoy. Sin embargo, el paso del tiempo atestigua que los relojes no solo cumplen una función práctica midiendo el tiempo, sino que simbolizan hitos inigualables o muestran el reconocimiento que el dinero es incapaz de otorgar. Este episodio marcó el inicio de una estrecha relación entre Rolex y las figuras más influyentes de cada contexto histórico, siendo Sir Winston Churchill uno de los pioneros.
Años después esta narrativa evolucionó hasta consolidarse en 1956 con el lanzamiento del Day-Date, posteriormente apodado “President” y convertido en el reloj predilecto de numerosos líderes políticos. Un objeto de deseo intergeneracional entre los amantes de la relojería pero también símbolo de estatus y prestigio.
Especificaciones Técnicas

Ismael (@itscrownguard)
«El conocimiento es la única riqueza que se puede transmitir sin empobrecerse». Entre la historia, el arte y la pasión relojera. ¡Ahora en Estrase!




