
Venezianico Arsenale 40. Cómo liderar una moda sin ser uno más.
La industria relojera ha evolucionado durante siglos siguiendo el rumbo de marcas pioneras. Sin embargo, algunas adolecen de cierto conservadurismo y falta de innovación. Por ello, progresivamente están surgiendo nuevas firmas que buscan hacerse un hueco en un mercado cada vez más competitivo. Aunque con muchas promesas y pocas realidades, algunas acaban pereciendo en el intento. No es el caso de Venezianico, y especialmente de este Arsenale 40, una muestra fidedigna de que innovación y legado histórico pueden converger a la perfección.
Venecia. Fidelidad a las raíces.
Antes de analizar la pieza, conviene una breve contextualización para comprender la esencia de la compañía. Venezianico es una marca que nació en Venecia en 2017 de la mano de los hermanos Alberto y Alessandro Morelli. Artífices de una filosofía tan arriesgada como ingeniosa. A diferencia de parte de la competencia, que se limita a estampar su firma en los diales, Venezianico lo apuesta todo a sus raíces.
Han seguido una senda cíclica en la que Venecia es principio y final. La ciudad funciona como fuente de inspiración, nutriéndose de su legado histórico-artístico: desde el emblema de la marca —que rememora la cruz de la antigua Torre del Reloj— hasta modelos concebidos sobre personajes ilustres como Marco Polo.
Así, la firma ha tejido un hilo conductor coherente entre colecciones como el Redentore, el Nereide, el Arsenale y el Bucintoro. Esto otorga identidad al catálogo, independientemente de si la pieza es deportiva o elegante. El resultado es un sentimiento de arraigo poco común en una marca joven, algo que además supone una poderosa herramienta de posicionamiento.
Brazalete integrado como punta de lanza.
Su filosofía es firme, pero el gusto del consumidor manda. El mercado demanda relojes deportivos versátiles, aptos para el día a día y lo suficientemente sofisticados para ocasiones especiales.
Como la moda es cíclica, la industria ha reactivado la estética setentera de los modelos con brazalete integrado. Una propuesta que han liderado relojes como el Tissot PRX o el Citizen Tsuyosa y que incluso se ha replicado de manera polarizada, desde la democratización del Casio MTP-B145 hasta la opulencia del nuevo Rolex Land-Dweller.
Venezianico ha seguido esa dirección con su modelo estrella: el Arsenale 40. Y, fiel a su ADN, lo hace desde una perspectiva propia. Lejos de optar por un diseño genérico, el modelo rinde homenaje al Arsenale veneciano, antiguo astillero que fue un centro de innovación tecnológica siglos antes de la Revolución Industrial.
Versatilidad, día y noche.
Esa idea de innovación se refleja en su diseño: robusto pero sofisticado, gracias a la caja de acero inoxidable 316L. Sus 40 mm de diámetro aportan presencia, mientras que los 44 mm de asa a asa contienen el tamaño y mantienen proporciones equilibradas incluso en muñecas finas. A ello se suma un grosor de solo 8,95 mm, cristal incluido, que lo convierte en un reloj cómodo para uso diario e incluso con traje.
Parte de esa versatilidad se debe al brazalete integrado, muy flexible y con ajuste preciso. Su superficie cepillada ayuda a disimular arañazos, mientras que los biseles pulidos aportan destellos elegantes cuando la luz incide directamente.
El conjunto se remata con un cierre de mariposa firmado, al igual que en su corona roscada. Como punto mejorable, se echa en falta algún sistema de microajuste para días calurosos. Si bien es cierto que también se ofrece una correa de caucho alternativa, creo que sería un añadido interesante de cara a versiones futuras.
Alianza japonesa como alternativa suiza.
Si bien es cierto que este artículo ensalza el valor patriota de Venezianico y del propio Arsenale, en el interior late un invitado inesperado: el calibre automático Miyota 9029. Ofrece 28.800 alternancias por hora (4 Hz) y unas 42 horas de reserva de marcha. Esta elección puede generar opiniones divididas, pero resulta coherente con el posicionamiento del modelo.
La marca ya ha demostrado su capacidad técnica con su calibre V5000, presente en el Redentore Utopia. Sin embargo, apostar aquí por un movimiento japonés fiable y probado es, estratégicamente, un acierto. Permite mantener un precio competitivo sin sacrificar prestaciones. Incorporar un calibre propio elevaría el coste varios miles de euros y lo situaría en otra categoría de mercado que, por ahora, no parece ser su objetivo.
El único punto discutible es la ausencia de segundero. Algo que apoyo solo en esos modelos que evitan desvelar su movimiento de cuarzo por culpa de una aguja saltante. En un reloj mecánico, su presencia es innegociable ya que suele aportar dinamismo y vida al dial. Ese barrido continuo crea la sensación de que el reloj respira contigo, reforzando el vínculo emocional.
Un dial, múltiples oleajes.
Más allá de su carácter deportivo, la función esencial de cualquier reloj es dar la hora, y aquí el Arsenale cumple con personalidad. El bisel efecto moneda dirige la mirada hacia una esfera minimalista donde solo destaca la cruz de la marca a las doce.
El dial, dividido en franjas verticales, muestra distintas tonalidades de azul según la luz. Este acabado —denominado «Côtes de Genève»— genera un efecto fluido que evoca el agua en movimiento. Personalmente recuerda al fenómeno del acqua alta, cuando la marea sube e inunda zonas bajas de la ciudad, como la Plaza de San Marcos. Una imagen icónica que nos transporta a la Venecia más evocadora.
La opinión de Ismael (@itscrownguard)
El segmento de los relojes con brazalete integrado es tan diverso como feroz. Su popularidad ha hecho que algunas alternativas se canibalicen entre sí, diluyéndose por el camino. No es el caso de este Arsenale 40, que ha emergido con predominancia.
Venezianico ha jugado sus cartas con maestría. Con un apartado técnico sólido, el reto era emocionar, y ahí sobresale. Llevar uno produce una sensación distinta. Me resulta el equivalente a contemplar una veduta —género pictórico del Settecento italiano característico por plasmar imágenes de Venecia— del artista Canaletto. El reloj adquiere la categoría de portal, amplificando una experiencia metafísica en la que cuerpo y alma convergen en la antigua Venecia.
Especificaciones Técnicas

Ismael (@itscrownguard)
«El conocimiento es la única riqueza que se puede transmitir sin empobrecerse». Entre la historia, el arte y la pasión relojera. ¡Ahora en Estrase!




















