
Laco Aachen 39, historia viva de la aviación
Hay relojes que te recuerdan que la relojería no nació para impresionar. Algunos nacieron para salvar vidas, para cruzar el ártico, para llegar al fondo del océano o incluso para pilotar aviones cuando la tecnología era mínima. Los Flieger, los icónicos relojes de piloto alemanes, pertenecen a esta última categoría. Y pocas marcas pueden hablar de ellos con tanta legitimidad como Laco.
En este artículo vamos a analizar el Laco Aachen 39, una de las reinterpretaciones más fieles de un reloj que forma parte de la historia aeronáutica del siglo XX. Una pieza que, aun siendo moderna, mantiene esa sensación de instrumento puro. Sin adornos. Sin artificios. Solo función. Y al alcance de muchos.
Pero antes, vamos a entender qué significa realmente la denominación “Flieger” y por qué Laco es uno de sus máximos referentes.
Los Flieger: relojes nacidos para el aire
Para entender este reloj, hay que viajar atrás. Mucho atrás. En los años 40, la aviación militar alemana necesitaba instrumentos extremadamente precisos para la navegación aérea. Un reloj no era un complemento: era una herramienta crítica. El Ministerio de Aviación Alemán definió entonces un estándar estricto para los relojes de piloto, dando lugar a los famosos Flieger o Beobachtungsuhren (B-Uhren).
Solo cinco fabricantes fueron autorizados para producirlos: Laco, IWC, Stowa, Wempe y Lange & Söhne.
Como en muchas otras especificaciones militares, esos relojes debían cumplir una lista de requisitos casi militares en su ejecución: Diámetro enorme (55 mm) para máxima legibilidad incluso con guantes, esfera negra mate y despejada, numerales grandes con lumen, corona grande y estriada (operable con guantes de piel) y precisión cronométrica.
Para terminar, debían llevar la inscripción normativa FL 23883 en el lateral, que identificaba la categoría del instrumento: FL = “Flieger”, 23 = navegación, 883 = código para instrumentos aeronáuticos.
Dentro de estos relojes existían dos configuraciones oficiales, conocidas como Type A y Type B.
El Type A (Baumuster A) era el diseño inicial: numerales del 1 al 11, triángulo a las 12 y una ejecución muy simple, pensada para lectura inmediata en cabina.
El Type B (Baumuster B), introducido en 1941, añadía la doble escala con minutos grandes en el anillo exterior y horas en el interior, facilitando cálculos de navegación más precisos. El reloj que analizo aquí, el Aachen 39, pertenece precisamente a esta segunda categoría: el Type B, el más técnico y orientado a la navegación.
Con esto, los Flieger se convirtieron en símbolos de legibilidad extrema, de diseño funcional y unos de los iconos de la relojería alemana.
Laco: un nombre grabado en la historia
Entre los cinco fabricantes originales, Laco (Lacher & Co.) destacaba por su producción robusta, fiable y por su interpretación muy fiel del Flieger Tipo A y Tipo B.
Fundada en 1925 en Pforzheim, ciudad clave de la relojería alemana, Laco se especializó rápidamente en relojes de precisión. Durante la Segunda Guerra Mundial fue una de las firmas encargadas de fabricar los B-Uhren oficiales conforme a los estándares militares.
Mientras otras marcas de su época quedaron como notas al pie, Laco supo hacer del Flieger su identidad. A día de hoy es probablemente la casa que más fielmente ha conservado el espíritu original en sus relojes contemporáneos: diseños sobrios, tamaños contenidos, lumen incisivo y una sensación en mano que recuerda a los instrumentos de vuelo de época, pero adaptados a las necesidades actuales.
Laco Aachen 39: el ADN Flieger hecho para hoy
El Aachen 39 es la reinterpretación moderna del Flieger Tipo B, el dial con doble escala: horas en el anillo interior y minutos grandes en el exterior, creado para facilitar la navegación aérea mediante cálculos rápidos.
Los Flieger originales eran gigantes, sí, y por eso Laco, a pesar de seguir fabricando relojes TypeB más fieles al tamaño original, tiene modelos como el Aachen 39: 39 mm de diámetro, perfil contenido y asas curvadas que hacen que el reloj se adapte perfectamente bien a la muñeca. Además, con un ancho entre asas de 18mm, hace que todavía parezca un poco más contenido.
La corona en forma de semi-cebolla es un homenaje a las originales. Fácil de manipular, precisa, muy bien ejecutada. Mantiene ese carácter Flieger sin resultar exagerada en este tamaño más contenido. En este caso habría sido genial que la corona fuese roscada, para dar todavía más versatilidad al reloj. Es cierto que no es un diver, pero sería un perfecto GADA watch para el verano si no fuese por este hándicap.
En mi unidad aparece el detalle que cambia por completo la experiencia: FL 23883 grabado en el lateral, exactamente como las piezas históricas. Esto, sinceramente, es un regalo para cualquier aficionado.
En el dial, Laco no ha querido innovar con licencias modernas, y se agradece. Por eso, en esta unidad tenemos una esfera Tipo B de manual: Fondo negro mate, minutería de 5 en 5 perfectamente calibrada, horas en el anillo interno, tipografía histórica, y un lumen espectacular que cubre índices y agujas con uniformidad perfecta y que en la oscuridad es una delicia. Como inscripciones, solamente el logo de la marca y un made in germany, homenajeando su procedencia.
Dentro del Aachen 39 podemos escoger entre los calibres Laco 2S o Laco 31, ambos con base Miyota: movimientos japoneses automáticos, duros, fiables y fáciles de mantener. No es un calibre de lujo, pero sí coherente con la filosofía de instrumento funcional. Laco ofrece en otras versiones calibres suizos e incluso calibres manufactura, pero en este caso premia la parte estética y el diseño a un precio muy bien equilibrado, por encima de la complicación mecánica.
Una reinterpretación perfecta
Lo más interesante del Aachen 39 es que te devuelve la sensación de estar llevando un instrumento real, no un juguete estético. Todo está ahí para un propósito: Legibilidad extrema, ergonomía precisa, proporción histórica y cero artificios. Es un reloj que podría haber salido de una cabina hace 80 años… solo que hoy es más cómodo, más ligero y más resistente al día a día.
El Laco Aachen 39 es la muestra de que hay relojes que no envejecen porque no fueron diseñados para estar de moda, sino para funcionar ser útiles. Y Laco, siendo una de las cinco marcas originales, tiene legitimidad absoluta para seguir fabricándolos.
Si te gustan los relojes con historia real, con diseño funcional y con ADN de la mejor relojería alemana, este es uno de esos modelos que siempre merece tener un sitio en la colección.
Y si encima lo tienes con la inscripción FL 23883, como las unidades originales… entonces ya es directamente un pedazo de historia en tu muñeca.
Especificaciones Técnicas

The Watch Caliber
Aficionado a la relojería y la fotografía, ha fusionado estas dos pasiones compartiendo contenido de relojes, micromarcas, correas y brazaletes a través de su lente.













Tengo uno de la serie «Original» desde hace algo más de medio año y la verdad es que no puedo estar más contento. La calidad que ofrece para el precio (y eso que es bastante más caro que los «básicos») es impresionante. El lume es fantástico, no brilla tan intenso como un buceador de Seiko pero sí se mantiene durante muchas horas, fácilmente se puede leer la hora de madrugada solo con haber sido expuesto a un poco de luz antes de acostarse. La corona es MUY cómoda y darle cuerda es una delicia.
Para los que nos gustan los relojes de aviadores, Laco es una gran opción. Me gusta mucho que tenga relojes en diferentes rangos de precios y que de la oportunidad de poder tener una pieza histórica y de una de las 5 marcas elegidas en su momento, pero a un precio competitivo, eso es genial! Disfruta de tu Laco, un abrazo!