
Universal Genève, el regreso de una de las grandes
Hay marcas históricas… y luego está Universal Genève. Porque no estamos hablando de una marca cualquiera que desapareció y años después vuelve. Estamos hablando de una casa que, durante décadas, estuvo en la primera línea de la relojería suiza: cronógrafos míticos, innovación técnica real y diseños firmados por nombres como Gérald Genta. Por eso su vuelta no era fácil. Había demasiada historia detrás. Y lo interesante del relanzamiento es que no han intentado reinventarse, como tantas otras, perdiendo la identidad de la marca. Han hecho algo mucho más complicado: volver siendo fieles a lo que eran.
Un poco de contexto: por qué importa Universal Genève
Fundada en 1894 en Le Locle, Universal Genève fue durante el siglo XX una de las marcas más importantes en relojería. Especialmente en dos cosas: Por un lado, los cronógrafos. Modelos como el Compax y sus múltiples variaciones (uni Compax, Bi-Compax, AeroCompax…) se convirtieron en referencia, usados para todo: desde médicos hasta pilotos o deportes de motor.
Por otro, la innovación técnica. Fueron pioneros en el desarrollo del micro-rotor, uno de los grandes avances en movimientos automáticos finos en los años 50–60.
Y luego está el Polerouter. Diseñado por un joven Gérald Genta en los años 50, pensado para los vuelos transpolares de SAS, y hoy uno de los relojes más queridos por coleccionistas. De hecho, viendo este retorno, no puedo más que arrepentirme de haber vendido el mío…
Después vino la crisis del cuarzo, los años complicados, empezó a cambiar de manos y acabó desapareciendo en los 90. Hasta ahora.
Un relanzamiento bien planteado desde el inicio
El regreso no ha sido improvisado, de hecho, fue anunciado hace casi dos años y durante este tiempo han estado haciendo pequeños lanzamientos y colaboraciones muy limitados, dejando entrever lo que se venía. Detrás de este relanzamiento está Georges Kern (CEO de Breitling) junto con Partners Group, y lo interesante es cómo lo han hecho: reuniendo a coleccionistas, expertos y gente que realmente conoce la marca para definir qué debía ser el nuevo Universal Genève. Y se nota.
Porque en lugar de lanzar un solo modelo, han salido con cinco líneas completas desde el día uno, con 30+ referencias y nuevos calibres todos manufactura para cada modelo. El mensaje es claro: no es un experimento, es un relanzamiento serio.
Los modelos: volver a los iconos
Polerouter, el regreso más importante
Era totalmente lógico empezar por aquí, posiblemente el modelo más icónico y reconocible de la marca. El Polerouter vuelve con proporciones muy cuidadas (37 y 39 mm), manteniendo ese diseño limpio y reconocible de Genta, pero ligeramente actualizado. Pero lo importante está dentro: nuevo calibre micro-rotor UG-110, retomando una de las señas de identidad históricas de la marca. El nuevo es un automático con micro-rotor (como no podía ser menos) pero en este caso con una masa oscilante mayor y un sistema de carga más eficiente que los clásicos, manteniendo la arquitectura pero mejorando en especificaciones. Trabaja a 4 Hz, ofrece unas 72 horas de reserva de marcha y mantiene un grosor contenido que permite al Polerouter seguir siendo fino. El polerouter es probablemente el modelo clave del relanzamiento. El que conecta directamente pasado y presente.
Compax, el ADN cronógrafo
Si el Polerouter es el icono elegante, el Compax es el músculo histórico de la marca. El nuevo Compax respeta bastante el diseño clásico con su estructura de 3 sub-diales. Lo lanzan en 6 versiones, que varían en materiales y brazaletes y en versiones panda y reverse panda. Con proporciones bastante contenidas de 39 mm para un cronógrafo moderno y con un nuevo movimiento. El nuevo Compax monta el calibre UG-200, un cronógrafo automático propio con micro-rotor, que mantiene la identidad histórica de la marca pero con una ejecución totalmente moderna. A nivel técnico es una maravilla, con rueda de pilares y embrague vertical y ofreciendo unas 72 horas de reserva de marcha, todo en un grosor bastante contenido para lo que es un crono automático actual. Es un movimiento serio, más enfocado en uso real que en nostalgia pura. Aquí Universal no ha querido reinventar nada, pero lo ha mejorado con creces. Y hace bien.
Cabriolet, el toque distinto
Este es probablemente el modelo más inesperado en este relanzamiento, pero un claro acierto para seguir recordando los orígenes y el posicionamiento de la marca. Un reloj reversible, con inspiración Art Déco, que juega más con el diseño que con la pura función. Es una forma de recordar que Universal Genève no era solo herramienta, también tenía ese punto creativo. El Cabriolet monta el calibre UG-111, un movimiento en este caso manual con solo 3 mm de grosor, muy en línea con el enfoque fino del reloj. También consigue ofrecer unas 72 horas de reserva de marcha, lo cual es bastante sólido para un manual tan delgado. Es un calibre con arquitectura “shape” totalmente adaptada a la caja rectangular, pensado más para elegancia y proporción que para complicación técnica, pero muy bien resuelto dentro del conjunto.
Disco Mini, guiño a lo pequeño y diferente
Aquí entran en una tendencia actual clara: los relojes joya, donde Cartier o Piaget entre otras están pegando muy fuerte. Relojes más pequeños, unisex, más divertidos. No es el modelo para el purista clásico, pero sí demuestra que el relanzamiento no va solo de mirar al pasado. En este caso 4 variaciones, caja de mini tamaño (en torno a 28–30 mm), calibre de cuarzo suizo. La caja suele ir en oro o acero con acabados pulidos, y los diales tiran de nácar y colores más atrevidos, con índices mínimos o directamente sin ellos.
Línea Signature, directos del archivo
Dentro del relanzamiento, la línea Signature juega un papel bastante claro: no es volumen, es posicionamiento. En este caso son reinterpretaciones temporales de iconos reales del archivo de Universal Genève, no modelos nuevos o reinterpretados. Concretamente, dos piezas clave: el Dioramic Signature y el Disco Volante / Uni-Compax Signature. El Dioramic Signature es el más elegante de los dos. Caja en torno a 37 mm, con ese bisel estriado enorme tan característico y un dial pequeño lacado bastante limpio, con índices aplicados y una ventana de fecha integrada en el propio diseño de la caja. Monta el calibre UG-110, automático con micro-rotor, muy en línea con el Polerouter pero en clave más dress.
El otro modelo es todavía más especial, una mezcla entre el Disco Volante y los cronógrafos Uni-Compax históricos. Caja grande, en torno a 45 mm, sin asas tradicionales (lugless), y un dial muy reconocible con subdiales a las 3 y 9. Aquí montan el calibre UG-200, un cronógrafo automático con micro-rotor, rueda de pilares y embrague vertical, también con unas 72 horas de reserva de marcha.
Son importantes porque son los únicos modelos donde Universal Genève no solo reinterpreta, sino que se mete directamente en su archivo más puro, con piezas muy fieles en diseño pero con calibres completamente nuevos. Y además, al ser ediciones limitadas en el tiempo, funcionan más como declaración de intenciones que como producto de volumen.
Capsule, piezas puntuales con más libertad
La línea Capsule es donde Universal Genève se permite salir un poco del guion. Son lanzamientos más puntuales que reinterpretan los modelos de colección, pero con un enfoque más atrevido. Aquí es donde aparecen combinaciones de colores más arriesgadas, materiales distintos y diales más trabajados o experimentales, manteniendo la base de modelos como el Polerouter o el Compax, pero llevándolos a otro terreno. En mi opinión el modelo más bonito es el polerouter hardstone, con dial de piedra.
No tienen el peso histórico del resto de líneas, pero sí son importantes porque muestran hacia dónde puede evolucionar la marca más allá de las reinterpretaciones más fieles.
Couture, donde enseñan hasta dónde pueden llegar
La línea Couture es la parte más alta y más libre de toda la colección. Aquí Universal Genève se aleja completamente del reloj herramienta y entra en terreno más creativo. Son piezas mucho más trabajadas a nivel estético, con cajas en oro, uso de piedras preciosas y diales mucho más elaborados, donde el diseño pesa más que la función. No buscan ser relojes de uso diario ni competir con el Polerouter o el Compax, sino mostrar capacidad.
A nivel técnico, siguen montando calibres propios de la nueva generación (UG-110 en muchos casos), pero aquí el foco no está en la mecánica sino en la ejecución: acabados, materiales y presencia. No es la parte más “pura” para el aficionado clásico, pero sí es clave para entender el posicionamiento de la marca. Es donde Universal Genève deja claro que no quiere quedarse solo en el legado, sino también jugar en un segmento más alto.
Lo importante: han entendido lo que eran
El relanzamiento de Universal Genève era uno de los más esperados en años. Lo fácil aquí habría sido hacer “homenajes”, pero lo difícil era reconstruir una marca. Y, de momento, han hecho lo más relevante: no han fallado en lo básico. Han recuperado los modelos clave, pero con calibres nuevos. Han respetado proporciones y diseño. Y han intentado mantenerse en ese punto medio entre reloj clásico y algo más moderno. Polerouter bien resuelto, Compax fiel a su historia, calibres nuevos coherentes y de calidad y una colección lo suficientemente amplia como para demostrar que esto no es algo puntual. Queda por ver cómo evoluciona la marca, pero el punto de partida es sólido. Y eso, para una casa con este nivel de legado, ya es mucho. ¿El único interrogante, como acogerá la comunidad sus precios? ¡Estaremos atentos!

The Watch Caliber
Aficionado a la relojería y la fotografía, ha fusionado estas dos pasiones compartiendo contenido de relojes, micromarcas, correas y brazaletes a través de su lente.











