
Hublot x Jeff Koons, un Balloon Dog en la muñeca
No voy a esconderlo: Jeff Koons me gusta, y mucho. Me gusta lo que hace y me fascina cómo consigue convertir objetos aparentemente simples (sí, incluso un perrito de globos) en obras reconocibles al instante. Así que cuando Hublot anunció que empezaba una colaboración con él, tenía muchísimas ganas de ver qué iba a salir de ahí. Y ya tenemos la respuesta: el Classic Fusion Balloon Dog by Jeff Koons. Colorido, exagerado y bastante poco llevable para mi gusto. Pero también muy bien ejecutado y, al menos por las fotografías, con un efecto que me parece espectacular. Porque Hublot podría haber puesto un Ballon Dog en la esfera y colaboración terminada, pero, en cambio, ha convertido el propio reloj en la obra.
Jeff Koons: mucho más que Balloon Dog
Jeff Koons lleva más de cuatro décadas convirtiendo objetos cotidianos en algunas de las obras más reconocibles, y también algunas de las más controvertidas, del arte contemporáneo.
Es común asociarlo únicamente al lado más colorido y aparentemente inocente: Balloon Dog, Puppy, Tulips, Play-Doh… Pero su obra va bastante más allá. Koons ha trabajado alrededor del consumismo, el lujo, la cultura popular, el deseo y también la sexualidad de una forma extremadamente explícita, y ha explorado materiales de todo tipo en sus obras. Su serie Made in Heaven, realizada junto a Ilona Staller (Cicciolina) es probablemente el ejemplo más evidente.
Ese contraste es precisamente una de las cosas que me gustan de Koons. Puede partir de algo banal, kitsch o aparentemente infantil y convertirlo en una obra tremendamente provocadora. Y pocas obras representan mejor su trabajo que Balloon Dog. Creado entre 1994 y 2000 dentro de su serie Celebration, Balloon Dog toma algo tan simple y banal como un perro hecho con globos y lo convierte en una enorme escultura de acero inoxidable pulido con acabado de espejo. Algo que debería ser ligero, barato y durar unas horas pasa a ser monumental, pesado y permanente.
Y, en mi opinión, lo mejor está en la ejecución. Koons consigue que aun sabiendo qué está hecho de metal, siga pareciendo hinchable. Y esa ilusión es precisamente lo que Hublot ha intentado trasladar al reloj.
Un Classic Fusion hinchado
Hublot parte del Classic Fusion, pero ha rediseñado prácticamente todos sus elementos: caja, bisel, esfera, índices, agujas e incluso las cabezas de sus característicos tornillos o la masa oscilante del calibre!
Las superficies son ahora redondeadas y abombadas. Todo parece estar sometido a una presión interna, como si hubieran cogido un Classic Fusion y lo hubieran empezado a inflar. Para conseguirlo, los componentes han sido remodelados y mecanizados antes de recibir su acabado manual para trasladar la propia construcción visual del Balloon Dog a la arquitectura del reloj. Y tengo que reconocer que el efecto parece muy conseguido. También el calibre automático de manufactura HUB1710, con aproximadamente 50 horas de reserva de marcha, recibe una masa oscilante específica con formas redondeadas y voluminosas que mantiene esa estética por la trasera.
Para ser honesto, hay fotografías en las que cuesta incluso creer que sea metal. La caja parece blanda, los índices parecen llenos de aire y hasta la correa, realizada combinando caucho y piel metalizada acolchada, continúa con esa misma sensación. Evidentemente, también encontramos referencias directas a la obra. Como el contrapeso del segundero, que adopta la silueta del Balloon Dog, o la corona que recuerda al nudo de un globo. Incluso alrededor de las 10:30 aparece una pequeña pieza flexible que representa la cola del perro. El Classic Fusion Balloon Dog se presenta en tres versiones: dos en aluminio anodizado pulido, azul y rojo, y una tercera en acero inoxidable pulido a espejo. Esta última es quizá la que conecta de una manera más directa con las superficies reflectantes de las esculturas originales de Koons, mientras que las versiones azul y roja llevan el concepto hacia algo todavía más llamativo y exagerado.
Los tres mantienen los 42 mm, utilizan el HUB1710 automático y están limitados a 200 unidades por versión. Incluso el packaging se ha llevado hasta el final: cada reloj llega acompañado de un estuche inspirado en el propio Balloon Dog y coordinado con el color de la pieza.
Resumiendo… ¿Me lo pondría?
La respuesta es simple, seguramente no. Por las fotografías, me parecen relojes bastante poco llevables para mi gusto. Son 42 mm, tienen muchísimo volumen visual, colores muy llamativos y prácticamente cada elemento está diseñado para llamar la atención. Pero también creo que juzgar este Hublot únicamente por lo fácil o difícil que sea combinarlo sería perderse buena parte de la gracia. Porque lo que realmente me fascina y creo que la gracia de esta colaboración es lo bien que parecen haber conseguido trasladar la obra de Koons a un objeto completamente diferente.
Hay momentos en los que realmente parece que la caja, los índices o la correa estén llenos de aire. Y conseguir esa sensación utilizando metal, zafiro, caucho y piel me parece bastante más interesante que simplemente imprimir un dibujo o crear un relieve sobre una esfera. Por eso tengo muchísimas ganas de verlos en persona. Quiero comprobar si ese efecto hinchable funciona igual cuando tienes el reloj delante, cómo reaccionan todas esas superficies y formas a la luz y, sobre todo, qué sensación produce en la muñeca algo que visualmente parece casi un juguete, pero está construido y acabado como un reloj de alta gama. Seguramente después de probarlo siga pensando que no es un reloj para mí. Pero como objeto, como ejercicio técnico y especialmente como colaboración con un artista que me gusta mucho, es uno de esos lanzamientos que tengo clarísimo que quiero ver en directo.
Especificaciones Técnicas

The Watch Caliber
Aficionado a la relojería y la fotografía, ha fusionado estas dos pasiones compartiendo contenido de relojes, micromarcas, correas y brazaletes a través de su lente.





